En el año 2000 conocí la Programación Neurolingüística (PNL) gracias a mi padre que me regaló el libro “Poder sin límites” de Tony Robbins. A su vez le habían regalado el mismo título, su mejor amigo.
Como los tres somos lectores empedernidos y buscadores de la verdad, pronto estábamos reuniéndonos para intercambiar nuestros aprendizajes sobre esa nueva disciplina, como soy obsesivo con el conocimiento, fui más allá, me inscribí a cuanto curso encontraba y adquirí toda la literatura de los creadores: Richard Bandler y John Grinder.
Me volví experto en la PNL, me ayudó por supuesto ya haber dominado antes la Gestalt y la escuela de Virginia Satir, dos exponentes de los que Bandler y Grinder modelaron sus técnicas.
Pronto estaba impartiendo cursos sobre el tema y escribiendo algunos artículos para revistas internacionales, comencé a seguir a Robert Dilts y a aprender de él. Cuando dominé la PNL, seguí la propuesta de este último, es decir, mejorar la PNL.
Puedo afirmar sin dudar que la PNL fue una mejora de la Gestalt, quien a su vez lo fue del psicoanálisis, pero todo evoluciona, por eso no podemos afirmar que la PNL es la solución a todos los problemas.
Pero sí lo hacen miles de supuestos profesionales, quienes suponen que con dominar algunas técnicas de la PNL ya pueden resolver los problemas de sus clientes y pacientes, nada más errado.
Desafortunadamente muchos se fueron al “lado oscuro” – refiriéndome al puro estilo de George Lucas en la saga de “Star Wars”-, incluyendo Bandler.
Cuenta la leyenda urbana –entre los seguidores serios de la PNL- que Bandler quiso registrar a la PNL como marca registrada, es decir, para cobrar cada que se hablaba de ella, se impartía un curso o se escribía un libro, pero le negaron ese permiso porque ya era un “bien público”. Enojado por eso y por diferencias con Grinder –quien cuenta la leyenda, deseaba aportar más a la PNL sin hacerse millonario por eso-, se fue a fundar otra escuela, que llamó reingeniería humana (o “Design Human Engineering” en inglés y el término adecuado), término que ahora sí está registrado. Por cierto, en la DHE, Bandler no ha tenido gran aceptación, aunque sus defensores afirman que es lo más efectivo que existe.
Grinder por su parte, ha colaborado con otros para seguir aportando a la PNL, aunque ya no es lo mismo sin Bandler, de alguna forma este último fue como Steve Jobs, es decir, el visionario vendedor de ideas y creador de riqueza, mientras que Grinder fue el Stephen Wozniak, o el intelectual detrás de una gran técnica.
Basta ver todo el imperio de la PNL para comprender más sobre la decisión de Bandler, ahora se ofertan desde cursos hasta certificaciones, con valores estratosféricos, donde te enseñarán lo básico de la PNL, descuidando sus bases, es decir, el poder de la lingüística (la semiótica, semántica y demás), los fenómenos hipnóticos, la teoría de sistemas y los procesos filosóficos de la Gestalt.
El lado oscuro, ese donde se ofertan esas “certificaciones”, tiene mucho dinero que circula, el que ya no vió Bandler.
Por cierto, sin hacer de esto un simple “chismorreo”, uno de mis lectores me dijo hace algún tiempo que había tomado un curso bastante costoso con Bandler, pero le desilusionó ver a un Bandler con sobrepeso, sin ánimos de hacer mucho, al contrario de lo que dicen sus libros ya clásicos entre los estudiosos de la PNL como “la magia en acción”.
No es mi intención señalar las deficiencias de Bandler o de la PNL, pero sí de analizar en qué momento nos vamos hacia ese “lado oscuro” y olvidamos lo que somos. En los primeros libros de Bandler y Grinder ellos se autodenominaban unos buscadores de un método simple y rápido para ayudar a las personas a tomar el control de sus vidas, pero a Bandler se le olvidó rápidamente esto.
Aclaro, no le he preguntado esto a Bandler, y Dilts ha mencionado que sigue investigando junto con Grinder, sin mencionar el porqué ya no labora con Bandler.
Si eres seguidor férreo de la PNL, tómame como un mero loco con desvaríos, si estás aprendiendo de ella, yo la recomiendo ampliamente, sólo que lee a Bandler y Grinder cuando comenzaron, así comprenderás realmente el potencial de la PNL y aprenderás bastante.
¿Aún hay mucho que descubrir en la PNL? Por supuesto, pero deben dejar de verla como una mera mina de oro para enfocarse en la Programación Neurolingüística, tres temas que aún tienen mucho que decir.
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